Yo creo que todos en algún momento empezamos a sentir que lo que estamos viviendo nos está quedando chiquito y queremos algo más grande. Colectivamente este mes estaremos un poco “sintonizados con esa energía”.
¿Te está pasando? Si estás en esa búsqueda ahora, seguí leyendo esto que escribí a partir de eventos personales que atravesé en el último año.
En los últimos meses, he estado replanteando mi participación en los escenarios más importantes de mi vida: proyectos, servicios, relaciones cercanas, y la visión que tengo a largo plazo de mi propia vida.
Si llevás tiempo leyéndome, sabés que, cuando tomo una decisión es porque llevo mucho tiempo navegándola en todas las posibilidades existentes. Y siempre que voy a cuestionar el por qué un escenario que estoy viviendo no me está dando lo que necesito, primero cuestiono el rol que yo estoy jugando en ese escenario.
En un primer análisis creí que ya tenía todo resuelto, dije “listo, entonces la solución es que yo expanda esto y aquello y con eso estoy bien” y me quedé tranquilo. Pero esa tranquilidad fue tan efímera como una estrella fugaz. Porque días después, surgió la pregunta que se convirtió en el centro de la crisis que atravesé por meses: “¿Hasta qué punto estoy yo disponible para esa expansión?” Y seguido de otra pregunta más heavy:
¿Qué pasa cuando no estoy disponible para sostener una expansión?
Pensémoslo de esta forma: es como si yo quisiera tener más tiempo en el día para dedicárselo a un proyecto, y para eso necesito levantarme más temprano. Pero todos los días, estoy acostándome tarde. Si yo me levanto temprano, efectivamente el tiempo lo voy a tener, ¿pero voy a tener las fuerzas? ¿la lucidez mental? ¿Mi cuerpo me va a acompañar?
Aquí, yo decido tomar una acción para que la expansión sea posible (en este caso, la expansión de mi tiempo), pero al mismo tiempo ejecuto otra acción para restringirla. Y es esta acción la que me inhabilita aprovechar la expansión que estoy intentando que suceda.
Por ejemplo, hace meses que finalmente decidí escribir un libro sobre Tarot desde una perspectiva muy distinta a otros libros que he leído. Hice lo que tenía que hacer para que el escenario sea real: ahorré meses y ordené mis finanzas para poder tomar el curso que necesitaba y finalmente entré a la Academia De Escritores que tanto quería. También, empecé a hacer más journaling y a hacer todas las tareas para poder arrancar.
Pero al mismo tiempo, no había un plan al que yo le diga que no durante el día:
—¿Vamos a un café? Vamos.
—¿Voy a tu casa? Vení.
—¿Acompañame a ver tal cosa? Obvio.
—¿Vamos a esta fiesta? Me alisto ahorita.
Entonces mi energía que es finita y que sólo se renueva con el sueño, empezó a ser cada vez menor para sentarme con mis proyectos. Y la consecuencia de esto es que mis “citas con mi libro” eran breves, ineficientes y mi cuerpo no me estaba acompañando. Caí en cuenta que toda mi vida ha sido esa danza: me abro a una oportunidad, se expande el escenario en cuestión, pero luego las acciones siguientes que yo tomo sabotean esa expansión.
Esto ha sido una constante en mi vida. Siempre que le he pedido al universo expansión, me presenta frente a ella y al poco tiempo se esfuma. No me sigue. No me acompaña.
O así creía yo.
Entonces la pregunta de “¿Hasta qué punto estoy yo disponible para esa expansión?” empezó a calar profundo. Pero no en un análisis parálisis de “por qué me autosaboteo la expansión que tanto busqué”, porque en esa búsqueda puedo estar años. A mi lo que me servía era entender qué es lo que hago que inhabilita mi disponibilidad para esa expansión. Decidí hacer una lista, y me di cuenta que la cantidad de cosas que hago en el día que no dejaban que sostenga esa expansión era abrumante.
El problema no era simplemente dejar de hacerlas: era saber qué tan dispuesto estaba yo a dejar de hacerlas. Evidentemente, si las hacía todos los días algún beneficio me estaban dando, sólo que ese beneficio no alimentaba la expansión que yo buscaba, si no que alimentaban otras cosas que ya no eran importantes.
La expansión estuvo disponible siempre para mí. El que no estaba disponible para sostenerla era yo. Inconscientemente el piloto automático estaba llevándome a estar cada vez menos disponible para todas esas cosas que necesitaba que sean una realidad. Fue en medio de una desagradable situación de salud y absolutamente incendiado por cosas que quería soltar, que entendí que sostener la expansión deseada implica pagar un precio. Uno que claramente yo no estuve tan dispuesto a pagar por muchos años.
¿Y cuál es ese precio?
Mi disponibilidad está determinada por qué tan coherente estoy dispuesto a ser con esa expansión. Todos tenemos el poder de expandir el escenario de la forma que deseemos, pero la coherencia o incoherencia interna es lo que determina si podemos sostenerla. Sí, interna, porque es lo único de lo que podemos hacernos cargo.
El precio de querer expansión, es dejar de hacer las cosas que no me van a permitir sostenerla. Yo entendí que para poder escribir ese libro no necesitaba solamente escribir una hora al día, necesitaba estar en el mindset correcto, sin distracciones previas, sin personas a mi alrededor, y sin compromisos después de escribir.
¿Entonces qué tan dispuesto estoy a decirle no a los planes durante el día? ¿Qué tan dispuesto estoy a no salir los fines de semana que estoy inspirado? ¿Qué tan dispuesto estoy a no contestar inmediatamente cuando me escriben? Estar más disponible para mi expansión implica pagar el precio de no estar tan disponible para aquello que la retrasa.
Ser coherente conmigo, ser coherente con aquello que quiero que se expanda en favor de mí implica un cambio de mindset y poner límites que en un inicio, van a ser muy incómodos para mí. ¿Qué me puede ayudar? Llevar este proceso con autocompasión pero desde el lugar adulto, entendiendo que hay una visión más grande que se beneficia de estos cambios. Entendiendo que aunque al inicio es muy incómodo, todo lo que estoy haciendo tiene un propósito muy beneficioso para mí.
¿Por qué esta reflexión? No sólo soy yo aquí contándoles mi catarsis personal.
Esta semana tenemos el aspecto astrológico más hermoso y más benéfico de todo el 2026: se unen Venus (placer, deseo) y Júpiter (expansión) en Cáncer (seguridad, sensación de hogar).
Esto es precioso en términos de buscar expansión. Una expansión que se sienta segura, benéfica, positiva para nosotros. Pero es muy fácil pedir expansión y que cuando llegue no sepamos qué hacer porque no estamos preparando el terreno para que la expansión se quede. La expansión se tiene que poder sostener.
Vamos a ver a nuestro alrededor muchas personas haciendo cambios en su sentido del valor, en lo que entregan al mundo, en lo que quieren ahora empezar a invertir energía vital y emocional. Capaz vos que me estás leyendo también estás sintiendo ese feeling y estás replanteándote también qué tipo de expansión necesitás ahora en tu vida.
Vas a ver a tu alrededor personas viviendo esa expansión. “Mi amigo consiguió el trabajo que quería… pero se tendrá que mudar” // “Mi amiga va a ser mamá, y ahora tendrá que cambiar estos hábitos” //
Don’t get me wrong, es una semana tremendamente fértil para poder abrirnos a la posibilidad de que algo cambie, se expanda y nos beneficie. Pero más que esperar que suceda, más que mover cielo, mar y tierra para que se haga realidad, lo que realmente importa es la coherencia interna. Lo que importa es empezar a volvernos más disponibles para que esa expansión sea sostenible.
No sólo creas que es posible expandirte, empezá a creer que también sos capaz de sostener esa expansión. Que tu visión la merece. Y que tenés toda la autoridad para ser el creador o la creadora de esa realidad que tanto añoras. Sostener la expansión requiere presencia constante. Requiere presentarnos todos los días por ella. Y confiar que al final, esa expansión va a estar siempre a favor mío. La expansión así, deja de ser sólo un momento feliz y se convierte en el camino a seguir y sostener. Se vuelve permanente para nosotros.
Te deseo que esta unión de Venus y Júpiter te traiga mucha expansión, pero más te deseo que seas capaz de sostenerla, multiplicarla y hacerla permanente.
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Abrazo de cangrejo,
Hermes.
PD: Si estás atravesando procesos como estos, y te gustaría explorarlo en consulta, mi agenda está abierta. Yo acompaño momentos y procesos de todo tipo en consultas 1:1 ✨🃏🔮
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